Tras una sesión de depilación láser, la piel y los folículos tratados pueden quedar temporalmente más sensibles, calientes y ligeramente inflamados. Por eso, durante las horas posteriores conviene evitar cualquier actividad que provoque sudoración intensa, aumento de temperatura corporal o fricción sobre la zona tratada.
No se trata únicamente de evitar el gimnasio. Hay otras situaciones que producen el mismo efecto y que también debemos tener en cuenta.
El ejercicio aumenta la temperatura corporal y provoca sudoración.
Además, determinadas actividades implican fricción, presión y contacto continuado con la piel, especialmente cuando se utiliza ropa deportiva ajustada.
Después del láser, esta combinación puede aumentar el enrojecimiento, la irritación y la sensibilidad de la zona tratada.
Por eso recomendamos dejar el entrenamiento para otro momento y permitir que la piel se calme primero.
La sauna, el baño turco y otros espacios de calor intenso deben evitarse después de la sesión.
En este caso no existe necesariamente ejercicio, pero sí tenemos los dos factores que queremos evitar:
calor + humedad → mayor sudoración
El ambiente caliente y húmedo puede favorecer la irritación de los folículos y aumentar el riesgo de problemas cutáneos, especialmente si existe además roce o contacto con superficies.
Durante la depilación láser, la energía térmica actúa sobre el folículo piloso. Como consecuencia, es normal que durante un tiempo la zona presente enrojecimiento, sensación de calor o cierta sensibilidad.
En este momento, la piel necesita recuperar progresivamente su estado habitual.
El sudor, unido al calor, la humedad y el roce, puede favorecer la irritación de los folículos. Cuando un folículo piloso está irritado o dañado, resulta más susceptible a desarrollar foliculitis, una inflamación o infección del folículo.
Por eso, evitar la sudoración después del tratamiento no es una recomendación estética: forma parte del cuidado de la piel tratada.
Durante las horas posteriores a la sesión, recomendamos evitar:
Gimnasio y ejercicio intenso.
Running, ciclismo u otras actividades que generen mucha sudoración.
Saunas.
Baños turcos o de vapor.
Jacuzzi y ambientes de calor intenso.
Ropa excesivamente ajustada sobre la zona tratada.
Roce o fricción innecesaria.
La recomendación exacta puede variar según la zona tratada, la sensibilidad de la piel y la intensidad del tratamiento, por lo que en Doshas te indicaremos las pautas específicas para tu sesión.
Lo importante es que la piel haya recuperado su estado habitual y que no exista enrojecimiento, sensación de calor, irritación o sensibilidad significativa.
Si la zona continúa sensible, lo más prudente es esperar antes de someterla nuevamente a calor, sudor o fricción.
En caso de duda, consulta siempre con el técnico que ha realizado tu tratamiento.
En Doshas, cuerpo y mente, entendemos cada sesión como parte de un proceso.
Por eso no solo nos importa realizar correctamente el tratamiento, sino también que conozcas cómo cuidar tu piel antes y después de cada sesión.
Porque conseguir buenos resultados también significa cuidar tu piel durante todo el camino.