Es una sensación completamente normal y bastante frecuente. Aunque durante el masaje notes calor, al finalizar algunas personas sienten frío o incluso un ligero escalofrío.
Durante el tratamiento aumenta la circulación sanguínea y se produce una vasodilatación de los tejidos. Al terminar, el cuerpo redistribuye el flujo sanguíneo y puede perder calor con mayor facilidad, provocando esa sensación de frío.
El masaje disminuye la actividad del sistema nervioso encargado del estrés y activa el sistema responsable del descanso y la recuperación. Como consecuencia, la frecuencia cardíaca y el metabolismo disminuyen ligeramente, reduciendo también la producción de calor corporal.
Cuando liberamos tensiones y contracturas, la musculatura reduce su actividad. Un músculo relajado genera menos calor que uno sometido a tensión constante, por lo que es habitual notar un descenso de temperatura.
No.
Es una respuesta fisiológica completamente normal que suele desaparecer en pocos minutos. Basta con abrigarse un poco y beber agua para favorecer la recuperación del organismo.
Si después del masaje sientes frío, relajación o incluso algo de sueño, es una buena señal: tu cuerpo está respondiendo al tratamiento y activando sus mecanismos naturales de recuperación.
En Doshas cuidamos de tu cuerpo para que él haga el resto.
Porque el verdadero bienestar no se impone, se despierta.